El año pasado la fiscalía decidió no llevar adelante una causa contra decenas de activistas del sindicato SAC que realizaron un bloqueo pacífico y legal de las instalaciones del barrio de Fosie ante la enorme cantidad de pruebas documentales de uso ilegal de spray de pimienta y perros contra los mismos. (Ver videos I y II) La abundancia de pruebas del maltrato policial no impidió sin embargo que otro grupo de 26 activistas del sindicato que bloqueó pacíficamente un restaurante de la ciudad fuesen condenados a multas a fines de noviembre.
El maltrato policial a jóvenes de piel menos clara en Malmö es un hecho rutinario al que ni siquiera escapan los más jóvenes.
Al atardecer del 20 de febrero de 2008, cinco niños de unos 12 años de edad que regresaban a sus casas luego de haber pasado la tarde en un hogar de tiempo libre fueron detenidos por la policía bajo sospecha de robo. El grupo de infantes fué obligado a estar de pie contra la pared por 45 minutos en la céntrica plaza Möllevång de Malmö rodeados de perros policiales que con sus ladridos recordaban escenas de la ocupación de Iraq. A pesar de las airadas protestas de los transeúntes, la policía mantuvo todo el tiempo que había obrado con apego a la ley.
Pero la policía de Malmö no sólo tiene mano dura. Muchos de sus miembros tienen además ideas muy duras.
Como el jefe de policía que en abril de 2005 le envió un mail al alcalde Ilmar Reepalu quejándose de “las ayudas económicas gigantes a todos los malditos cabezas negras de Rosengård” o la nota de prensa escrita a mano y distribuida por un comisario de turno sobre “las violentas bandas criminales de inmigrantes que asolan el centro de Malmö” las que según el oficial estaban compuestas de “negros” y “árabes”.
En ninguno de los casos se pudo condenar a los agentes del “orden” por violar la ley, e incluso uno de dichos policías logró salvar su puesto de trabajo.
El texto es escrito por Jorge Capellan y fue extraido de su web
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